La psicología se hace un hueco en el deporte para reforzar el ‘músculo’ mental

La psicología se hace un hueco en el deporte para reforzar el ‘músculo’ mental

información y fotografía: elnortedecastilla.es.- Cada temporada son más los clubes y deportistas que solicitan los servicios del psicólogo deportivo para mejorar el rendimiento y sus resultados en competición

Publicación Domingo, 18 noviembre 2018, 09:17

El deporte, como cualquier trabajo de oficina, vive una tensión constante que puede derivar en estrés cuando los resultados no acaban de llegar y cuando las presiones comienzan a afectar a los integrantes de un equipo. Ya sea en el plano individual o en el colectivo, cada vez son más los deportistas que recurren a la figura del psicólogo/a para mejorar su rendimiento, por supuesto, pero también para eliminar conductas y malos hábitos que les influyen negativamente en su día a día.

Si en su momento cobró un protagonismo casi crucial la labor del preparador físico, a día de hoy son ya prácticamente todos los clubes y federaciones los que en algún momento acuden al psicólogo deportivo para mejorar aspectos como la motivación, la concentración, la autoconfianza o la cohesión y comunicación en deportes colectivos.

En Valladolid son varios los equipos en los que esta figura ha adquirido protagonismo, desterrando la idea de que solo los grandes clubes o deportistas pueden permitirse esta ayuda. Desde hace varias fechas, y gracias al convenio suscrito por el Colegio de Psicología de Castilla y León (COPCyL) y la Asociación de Federaciones Deportivas de Castilla y León (AFEDECyL), este servicio estará al alcance de muchos más deportistas, ya sea dentro del ámbito profesional o simplemente del deporte de base. El acuerdo, que afecta en Castilla y León a un total de 157.000 federados de 48 federaciones deportivas, incluye una serie de talleres y cursos dirigidos a entrenadores, deportistas y también familias en el caso de las competiciones escolares, la presencia de un psicólogo en los compromisos de las distintas selecciones territoriales, y además contempla la puesta en marcha de una Oficina de Atención al Deportista.

«Se trata de un convenio marco en donde establecemos una relación que luego se va a ir ajustando a los objetivos de cada federación. No es un convenio asistencial que incluye psicólogos de guardia para cada situación, sino que a partir de las necesidades de cada federación buscamos una solución. Sí es verdad que una de nuestras reivindicaciones es la ficha del psicólogo deportivo que pueda entrar como un federado más a las diferentes competiciones», explica Jaime Gutiérrez, decano del Colegio de Psicología.

La evolución del deporte profesional pasa desde hace ya unos cuantos años por valorar en su justa medida todos los detalles que rodean al deportista, de forma que tan importante es trabajar la parte física, técnica y táctica como entrenar aspectos psicológicos que ayuden a mejorar el rendimiento.

Antes, un entrenador tenía conocimientos del deporte en concreto y punto. Ahora la formación psicológica es parte de los temarios de los entrenadores. Y los técnicos ya no miran al psicólogo con recelo. «Las nuevas generaciones vienen con otras formas de trabajar y te ven ya como uno más. Valoran tu trabajo», reconoce Raquel Sinovas, que reparte su atención en clubes como el BSRValladolid y el Aula, o en federaciones como la de Fútbol de Castilla y León. «Se ha normalizado. Antes había esa ecuación de ‘psicólogo igual a loco’ que cada vez está más salvada. Creo que ahora la psicología del deporte goza de muy buena salud, ya se ve de manera natural e igual que tú potencias al deportista en atributos físicos, técnicos o tácticos, le ayudas también en otras variables que necesitan para mejorar el rendimiento», apunta David Rincón, psicólogo deportivo. «Hace unos años había hasta dificultad en reconocer que se iba al psicólogo y ahora incluso hay quien lo esconde para no descubrir sus herramientas ante los buenos resultados. Pero en general acuden ya con facilidad y saben que es algo que les va a sumar y en lo que se debe invertir», añade a este argumento la profesional vallisoletana María Martínez.

Su figura, en definitiva, ya no está tan ligada al diván y a una terapia concreta que termina por señalarte ante la sociedad. Incluso los entrenadores, algo impensable hace tan solo unos años, muestran interés por completar su formación e introducir conocimientos de psicología. «Ahora los entrenadores son más susceptibles y son más sensibles a una formación más completa. Están más formados y abiertos a introducir más herramientas que utilizar en su labor. Yaunque están muy formados, no tiene la respuesta para todo», apunta Rincón.

Pero en el caso de los entrenadores, conocer la teoría no implica saberla poner en práctica y es aquí donde entra la labor del psicólogo deportivo. Es quien ataca el problema desde su raíz. Primero analiza las variables –término al que se recurre con frecuencia en esta disciplina y que aparecerá en varias ocasiones en este reportaje– que influyen en el rendimiento del deportista, y a partir de ahí las ponen en práctica con el deportista para potenciar su motivación, controlar el nivel de estrés, fortalecer su autoconfianza, y conseguir una buena cohesión si se trata de un deporte colectivo.

La frase que mejor lo resume la hemos escuchado ya en numerosas ocasiones. ‘Si tú acudes al gimnasio para mejorar tu estado físico, por qué no vas a recurrir al psicólogo para mejorar el mental’. «Es como todo. De igual forma que si tú cuidas tu alimentación o la parte física, vas a mejorar tu rendimiento, también si tienes a alguien que ordena tus ideas vas a gozar de una salud mucho mejor», explica. «Hay que tener en cuenta que cuando competimos pensamos y, o aprendes a fluir y a ser más automático en la toma de decisiones, o bien tienes que ejecutar esas decisiones en décimas de segundo. Cuanto más limpia sea y menos condicionada esté por la ansiedad, esa decisión va a ser mejor. Porque a veces la más rápida o la más fácil de tomar no es la mejor decisión».

Habla Rincón desde su experiencia con jugadores profesionales del Real Valladolid, pero también puede hacerlo a partir de su contacto diario con el deporte de base a través de la cantera. «Se trata de tener en cuenta los objetivos que hay en las diferentes etapas formativas. Cuando trabajas con un deportista más joven no te fijas en la posibilidad de que llegue a ser profesional. En este caso hay que intentar tener una parte educativa y formativa, casi más importante que la deportiva, y a partir de ahí orientarlo más al proceso que al resultado. Al final no es tanto la diferencia de lo que trabajas sino la intensidad con la que trabajas en cada etapa», asegura David. En este punto, en el del trabajo desde el primer peldaño de la pirámide, incide precisamente el convenio suscrito por el Colegio de Psicología. La agenda que atiende hoy un escolar a edad temprana nada tiene que ver con la sociedad en la que se desarrollaba un niño hace treinta o cuarenta años. El estrés es una variable que no entraba antes en la ecuación. «Creemos que hay que partir desde la base», señala Jaime Gutiérrez, que insiste en desvincular la presencia del psicólogo de cualquier connotación clínica. «Tenemos que normalizar la presencia de un psicólogo, que no tiene por qué significar que haya una patología. Su presencia puede ser para canalizar las conductas y emociones del deportista. Se puede trabajar cómo canalizar una derrota o cómo gestionar las emociones cuando el deporte es de resistencia», asegura. De hecho, el próximo día 25 se celebrará una jornada sobre ‘Psicología y Deporte en la Infancia’ en la que se desmenuzarán algunas de las claves en las distintas etapas de formación. Un ciclo en el que tan importante es la labor de los entrenadores como de los propios padres.

«No hay que perder de vista la influencia de estos tres colectivos, el de los entrenadores, los deportistas y también el de los padres. Yen concreto en este sentido trabajamos mucho en el uso de las redes sociales, las nuevas tecnologías, las videoconsolas,… Es importante que sepan como introducir estas variables en su forma de educar a sus hijos. También se incide en que deben entender que esto es un deporte y que el fin es divertirse y que, al margen, tiene además un montón de valores como trabajo en equipo, responsabilidad, puntualidad, disciplina, compañerismo,… Porque muchas veces depositamos en nuestros hijos expectativas que son nuestras y no de ellos. Luego buscamos hijos que respondan por sí mismos y que sean independientes, y estamos haciendo justo todo lo contrario», explica Rincón.

El caso de los ‘juguetes rotos’

Kevin Love, como Michael Phelps, no es sospechoso de no haber tocado la gloria con los dedos ni de vivir permanentemente de espaldas a la cara más amable del deporte. En la actualidad juega en la mejor liga de baloncesto del mundo y es ídolo de masas con la camiseta de los Cavaliers de Cleveland. Pero no todo lo que reluce en su carrera es oro, y hace unas semanas se vio en la necesidad de contar los episodios de ansiedad y depresión que sufre y que sufren no pocos deportistas de elite. Lo hace a través de un programa de televisión, ‘Charlas de vestuario’, y en su primera aparición invitó a Michael Phelps, el mejor nadador y deportista olímpico de todos los tiempos. El hombre de las 28 medallas, 23 de oro, el que devoraba cronos a golpe de récords, el que convivía con la rutina del triunfo, el que lucía indestructible cuando se sumergía en el agua, resulta que también sentía más desasosiego en las derrotas que placer en las victorias. Sufría episodios severos de depresión cuando se bajaba del podio y pasaba días enteros encerrado en su habitación. «Me prepararon para ser un atleta y eso me llevó a un punto tan bajo que no quería estar vivo», confesó Phelps durante del programa. Al ídolo no le gustaba ser lo que le habían enseñado a ser. Y su cabeza no lo asimilaba. Su caso, como el de Kevin Love, le explotó en las manos en plena carrera. Sin embargo el de muchos otros deportistas de elite, el de la gran mayoría, estalla en el momento de la retirada. El día después al adiós. Es el caso de los deportistas considerados ‘juguetes rotos’ que tantos ejemplos y por desgracia tantos cadáveres ha dejado en el camino.

¿Quién no tiene en mente casos que terminaron en tragedia? Aunque amplia, la lista tiene ya sus años porque en la actualidad la formación del deportista es cada vez mejor y más completa, también en el plano psicológico. «Es un asunto delicado que sorprende bastante en la profesión, y que los que trabajan con psicólogo saben bien que la retirada se trabaja desde antes, mientras eres profesional. Si lo haces de manera gradual, tienes mucho terreno ganado», sostiene María Martínez. El deportista tiene una rutina diaria durante diez-quince años y de repente llega el día en que se despierta y todo eso se ha evaporado. «Por eso una de las recomendaciones es que el deporte siga formando parte de su vida. De alguna manera deben seguir vinculados a ese deporte», apunta, reconociendo que no se ha encontrado ningún caso, «sí un deportista de alto nivel que en su retirada me decía, sin haber cumplido los treinta, sentirse como un viejo».

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